LA ORUGA PROCESIONARIA

La oruga procesionaria (thaumetipoea pitycampa) es un lepidóptero de hábitos nocturnos que pasa su ciclo en los pinos y ocasionalmente en cedros y abetos.

Su ciclo comienza en verano, cuando los adultos en forma de mariposa se aparean. la hembra coloca los huevos en las copas de los árboles donde, un mes después, nacerán las orugas que pasarán por 3 estados larvarios hasta que abandonen el nido. Allí pasan el invierno soportando temperaturas de hasta menos 10 grados bajo cero. Cuando llega la primavera y suben las temperaturas, se produce el llamado “reflejo de enterramiento”, en el cual forman esas hileras características y abandonan el árbol para buscar un lugar apropiado donde enterrarse y transformarse en pupa. Así permanecerán hasta convertirse en mariposas adultas, cerrándose de nuevo el ciclo.

Es importante señalar que solo la fase larvaria (la oruga) cuenta con la propiedad urticante. Tienen unos pelos en forma de gancho, que contienen en su interior la toxina, llamada taumatopenia, capaz de producir una potente reacción inflamatoria al contacto con ella.

SINTOMAS

Cuando la toxina entra en contacto con el animal se desencadena una reacción inflamatoria, proporcional a la cantidad de toxina a la que nuestra mascota haya estado expuesta.

El contacto oral es el más común, el animal empezará con sialorrea (hipersalivación), náuseas, e intentará rascarse la boca con las patas debido al prurito y al intenso dolor. Poco después comenzará a inflamarse la región afectada, apareciendo glositis (inflamación de la lengua), estomatitis (inflamación de la mucosa oral), o queilitis (inflamación de los labios). Si ha ingerido alguna oruga, el cuadro clínico se complica con vómitos profusos y nauseas

Si se deja evolucionar el cuadro sin poner un tratamiento adecuado, la lengua y demás zonas inflamadas, comenzarán a necrosarse, pudiendo llegar a perder fragmentos del tejido lingual. También pueden formarse ránulas bajo la lengua (vesículas con saliva en su interior). En casos muy graves, pueden desarrollar edema laríngeo, comprometiendo su función respiratoria, disnea, hipertermia, convulsiones y en ultimo termino la muerte.

A veces el contacto es indirecto, es decir, el animal entra en contacto con pelos de las orugas transportados por el viento al caerse de los nidos. En estos casos, pueden desarrollar síntomas oculares como conjuntivitis o estornudos al inhalarlos.

PRIMEROS AUXILIOS

El cuadro clínico y sus secuelas serán más graves cuanto más tarde el animal en recibir un tratamiento adecuado. Se recomienda acudir lo antes posible al centro veterinario, y si es posible lavar la zona oral con agua a presión (botella, jeringa, etc.). Nunca frotaremos la zona, porque los pelos de las orugas se clavan en las mucosas y es con el estímulo de la fricción como liberan la toxina.

 

TRATAMIENTO EN LA CLINICA

El tratamiento se basa en el uso de corticoides de acción rápida. También se administrarán protectores gástricos, antibióticos de amplio espectro y en los casos más graves analgésicos y fluidoterapia, por lo tanto, requerirán de hospitalización para monitorizar la evoluciones de las lesiones inflamatorias o las necrosis hasta que pueda ingerir por sí mismo.

PREVENCION

  • Evitar las zonas con pinos.
  • Nunca hay que eliminar los nidos con palos o zarandearlos para que caigan porque así se produce la dispersión de los pelos urticantes, lo mismo ocurre si vemos una hilera, no debemos pisarlas para evitar igualmente la dispersión.
  • Realizar quemas controladas.
  • Uso de productos fitosanitarios para el control de esta plaga.
  • Cajas nido para fomentar la presencia de aves paseriformes, urracas, cuervos, etc. Sus enemigos naturales.

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